Tiempos Violentos

 Sensación de inseguridad, parte 2: Homicidios

Mensaje chileno de protesta

Con la evolución  las manadas de cazadores y recolectores se hicieron cada vez más grandes, el sedentarismo sustituyó al comportamiento nómada, y el hombre descubrió los grandes beneficios de la vida en conjunto. Así, lentamente se formalizó el concepto de sociedad… y con la sociedad vinieron las normas.

Reglas e instituciones nos atan porque así lo elegimos, porque así lo necesitamos. Para mantener una sociedad funcional, nos comprometimos, a veces sin saberlo, a guiarnos por los cánones establecidos por el tiempo y la costumbre. Nos acostumbramos a honrar el intangible contrato social. Miles de reglas nos hemos impuesto, algunas de gran importancia, otras no tanto, pero la regla madre – la gran institución que permite el funcionamiento de todas las demás convenciones – es de naturaleza tan simple como esencial: respeto del derecho a la vida.

Cuando el elemental derecho a la vida de cada ciudadano es vulnerado continua e impunemente, todas las demás garantías sociales se vuelven sal y agua. Sin una base sólida, cualquier fortaleza se derrumba ante el más mínimo asedio, lo mismo pasa con los Estados.

Un homicidio no se lleva únicamente a un individuo, cada asesinato es una estocada al corazón de nuestra democracia, pues a parte de cegar una vida que pudo haber contribuido al mantenimiento y mejoramiento de la sociedad. El homicidio genera grandes daños colaterales, como el miedo, la desmotivación y, tal vez el más importante, la legitimación de si mismo. Bala a bala nos alejamos un paso más de la colusión social, acercándonos a la colisión de los individuos.

Todos tenemos una idea del problema que vive Venezuela en cuanto a la violencia e inseguridad, pero a ciencia cierta son pocos quienes manejan las estadísticas del tema, en gran parte porque al Estado no le interesa que los ciudadanos estén enterados. En este contexto cabe preguntarse ¿cuánta gente es víctima de la violencia en nuestro país cada día?, ¿cuál ha sido la evolución de la tasa de homicidios?, ¿es hoy Venezuela más o menos segura que ayer?

De acuerdo a cifras del Cicpc, en 2011 se registraron 18.850 homicidios, monto que se traduce en 52,36 homicidios al día, es decir, aproximadamente un homicidio cada 27 minutos. Cabe destacar que en esta cifra no entran los casos “en investigación”.

Pero, ¿era Venezuela tan violenta en la cuarta república? Las cifras apuntan a un rotundo “no”. Usando únicamente las cifras oficiales, se observa un incremento en la cantidad de homicidios de 215,53% entre 1999 y 2011 (ver Gráfico 1). En el mismo período la población incrementó únicamente en 31,94%, por lo tanto un 153,89% del incremento de los homicidios no puede ser atribuido al aumento poblacional.

Fuente: Cicpc, OVV

Tan dantesco como pueda parecer, entre 2009 y 2010 los homicidios superan al cáncer como la segunda causa de muerte en el territorio nacional (cifra que se mantiene hasta hoy, ver Gráfico 2), quedando únicamente apabullados por las enfermedades del corazón, primera causa de muerte a nivel mundial. De hecho, algunos autores opinan que los homicidios incluso superaron, en cierto punto, a las enfermedades cardiovasculares en el dudoso podio de la mortalidad en Venezuela. Curiosamente después de 2008, el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) deja de publicar sus anuarios de mortalidad, en los que se enumeraban las principales 4 causas de muerte en el país.

Fuente: MPPS, Sociedad Anticancerosa de Venezuela, Cicpc, cálculos propios

En estos tiempos de encuestas, con frecuencia sale a relucir que el principal problema para el venezolano no es otro que la inseguridad, que puede más que la gran inflación, el desempleo y el control. Y es que, de poco sirve una economía boyante con una bala entre pecho y espalda. Por lo tanto, los asesinatos se han convertido en la gran tragedia venezolana. Al hablar de tragedia no es simple retórica mi intención, sino reflejar una dura realidad: No ha habido en Venezuela desastre alguno que supere, en magnitud de vidas robadas, a los homicidios ocurridos en el periodo 1999-2011.

De hecho, como se aprecia en el gráfico, importantes tragedias del mundo palidecen cuando las comparamos a la cuenta oficial de homicidios en Venezuela.

Fuente: USGS, NY Times, Global Security, Cicpc

Entre esta abrumadora oscuridad, la esperanza tímidamente se asoma. La inseguridad  y la violencia han sido combatidas exitosamente en otros países con planes multifocales.  Prevención – con educación, estabilidad y empleo – e intervención  -con jueces, policías y  prisiones – son elementos básicos para la lucha contra la violencia criminal. Sin embargo, en primera instancia hace falta es un Estado verdaderamente interesado en darle solución de fondo a la tragedia venezolana. Un estado que ponga fin a estos tiempos violentos.

DSI.

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Acerca de DSI.

En la transición de espectador a actor. Plasmando ideas, una entrada a la vez.
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