El costo de un buen libro

Libros. Papel, tinta e ideas. Sobre todo ideas.

Los libros han sido para nosotros, los de la vieja escuela, una muy útil herramienta para la adquisición de conocimientos, actualización de viejas ideas, reflexión, discusión y diversión. Si estás leyendo esto, es porque te gusta leer, o por lo menos no te molesta. Para nosotros, lectores, la idea de sentarnos un par de horas al día a cruzar página a página un libro no es para nada desagradable. Sin embargo, los libros pueden ser muy costosos.

Te has preguntado ¿Cuánto cuesta un buen libro?, o mejor dicho, ¿Cuánto nos cuesta una buena lectura? Tal vez 200 Bs., 500 Bs., o 1.000 Bs. Pues no, si bien el precio de un libro puede ser un factor importante al momento de la compra, tal vez determinante, en lo que estoy pensando no es el dinero, sino en un activo mucho más preciado; el tiempo. Desafortunadamente el tiempo es lineal, es decir, sólo podemos estar en un lugar en determinado momento y la actividad que realicemos en ese instante negará la posibilidad de hacer cualquier otra. En otras palabras, dedicar una hora al día a leer un libro negará la posibilidad usar de esa misma hora para ir al cine, nadar, o dormir.

Si acotamos esta discusión al mundo de la lectura, leer un libro en un determinado instante implica la imposibilidad de leer otro libro en ese mismo momento. Entonces, el verdadero costo del libro viene dado por lo que dejamos de aprender de otro libro, por leer lo que actualmente escogemos. Es decir, un simple costo de oportunidad.

¿Existe alguna estrategia óptima? En un mundo perfecto, sería plausible. Si tomamos en cuenta nuestras necesidades y aspiraciones presentes, y asumiendo conocimiento completo del stock de libros al que podemos acceder (oh! El componente monetario), podríamos escoger el libro con menor costo de oportunidad. Es decir, en teoría podríamos elegir el libro que nos brinde la mayor cantidad o calidad de conocimiento en términos relativos a sus competidores.

Sin embargo, el mundo está lejos de ser perfecto y la información, específicamente en este mercado, lejos de ser completa. Cabe, por tanto, reformular nuestra pregunta anterior, ¿existe alguna buena estrategia de lectura? Por supuesto, y depende enteramente de nuestros objetivos. Por tanto, si queremos sacar el mayor provecho al tiempo que usamos para leer, debemos hacer una breve investigación primero. Algunos factores a tomar en cuenta: Tiempo, interés, conocimiento, autor, precio. Lamentablemente, brindar una estrategia personalizada está fuera de mi alcance, a menos, claro, que nuestras preferencias fueran perfectamente coincidentes.

En mi caso, los libros han perdido protagonismo ante los artículos. Con los artículos, bien sea en la blogosfera o en magazines especializados, obtenemos opiniones diversas, generalmente gratuitos e  impolutos de la mano de un editor no empapado en el tema en cuestión. No obstante, el punto que hace tan llamativos a los artículos, a mi gusto, es la restricción  tiempo/ espacio que sufren los articulistas. Al poseer tanto espacio libre, los escritores de libros deben buscar cómo llenarlo, un articulista contará, generalmente, con un espacio menor al concebido como necesario para desarrollar su idea. La síntesis de los artículos, así como su puntualidad y precisión (todo esto, claro está, asumiendo un buen autor) nos hará ganar cierto tiempo para ahondar en la lectura, de considerarlo necesario, o simplemente para pasar al siguiente artículo.

Para algunos, puede que el argumento de la racionalidad perfecta lleve a pensar que el libro/artículo que escojamos leer en determinado momento siempre será la mejor elección entre las opciones disponibles. Por lo general concuerdo con esta lógica, pero en el caso de los libros ciertas singularidades me  hacen diferir de esta línea de pensamiento, tal es el caso de la serie “Crepúsculo”. Bromas aparte, la falta de información ex ante y la imposibilidad de contrafactuales puede rendir insuficiente al argumento de la racionalidad perfecta en el mercado de los libros.

No importa cuál sea tu estrategia de lectura. Sólo ten en mente la próxima vez que te encuentres frente a un libro, que la cantidad de páginas que leeremos a lo largo de nuestra vida es limitada, tal vez muy limitada. Por lo tanto, debemos considerar el tiempo como cualquier otro activo financiero e invertirlo en el portafolio con la mejor relación rendimiento/riesgo al plazo que buscamos.

DS.

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Acerca de DSI.

En la transición de espectador a actor. Plasmando ideas, una entrada a la vez.
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